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#ProyectoAcércate,Briseida: La historia en papel.

La espera ha terminado. El final y el libro completo ya están disponibles en Amazon, no os entretengo, os dejo los enlaces a ...

miércoles, 4 de enero de 2017

REENCUENTRO.

9.- EL JURAMENTO





Llegaron al hospital, le hicieron las pruebas pertinentes para asegurarse que no había sufrido ninguna lesión interna. Le dejaron en un box hasta que tuvieron el último resultado de una resonancia realizada. Una enfermera se le acercó y le preguntó si quería que llamara a algún familiar. Jon contestó que no. Pensó que podía llamar a su hermana pero la iba a preocupar y prefería decírselo cuando ya volviera a casa. Sus padres estaban de viaje a Mallorca y tampoco quería que se preocupasen y que no disfrutaran de su estancia. Jon le dio el teléfono de Karlos, necesitaría que alguien le acompañase a su casa cuando le dieran todos los resultados médicos. La enfermera lo apuntó y le dejó solo.

Tenía ganas de marcharse ya de allí. Quería llegar a casa y meterse en la cama, no le dolía nada pero sentía mucho agotamiento. Cerró los ojos y vio la imagen nítida de Ane. Sólo podía verla en su imaginación y en sus sueños. Apretó la sábana con un puño. “Te está de puta madre” dijo en voz baja.
Recordaba el contacto físico en el sueño, su cara, sus manos, sus labios besando los suyos. “Había sido perfecto, tan perfecto que no era real” se dijo con tristeza. Recordó lo que ella le había contado de cómo se había visto en la cama de un hospital, como si estuviera muerta y cuando dijo que alguien tiraba de ella, también aquel bip bip bip y a ella muy asustada. No quiso asumir que si Ane estaba en lo cierto, jamás la iba a volver a ver. Le pareció demasiado cruel aquella situación en la que se encontraba. La primera vez en su vida que se había enamorado y podía haberla perdido para siempre. Tenía que saberlo y eso sólo podía confirmarlo yendo de nuevo a la exposición de cuadros de Ane, para preguntarle a la recepcionista por ella e insistiría hasta que le diera una respuesta.

Con ese pensamiento en la cabeza se quedó medio dormido. Cuando se despertó, Karlos estaba sentado a su lado y sonriendo pero con un deje de preocupación en los ojos.

—Hombre, has venido —dijo Jon,
—Eres un corta rollos, me has acojonado colega, ¿qué tal te encuentras?
—Bien, cansado pero creo que bien. Me han hecho varios exámenes y todo bien, estoy a la espera de lo que haya salido en una resonancia y espero poder dormir en casa esta noche.
—Bueno, entonces, a esperar.
—¿Te he jodido algún plan? ¿Con la pelirroja? Se llama Enara, ¿no?
—Tranquilo, nada que no se pueda arreglar. Ella ya está al tanto, le he llamado para contárselo.
—Veo que sigues interesado en ella, te has enamorado, capullo.
—Si, lo reconozco, aunque te rías de mí...
—Karlos, a mí me parece que eso está genial, espero que te vaya muy bien con ella.

Karlos miró a Jon y se rió.

—Creo que al final el golpe te ha afectado un poco, ¿desde cuándo me felicitas por quedar con una tía varias veces?
—Desde hoy, ojalá yo tuviera la suerte que has tenido tú...
—No será por ofrecimientos, yo sé más de una que daría lo que fuera por quedar de nuevo contigo.

De repente, se acordó de que había quedado en la noche de Reyes, con Nerea, la profesora del colegio. En cuanto tuviera ocasión tenía que anular aquella cita.

—¿En qué piensas, tío? Te has quedado como obnubilado, ¿estás bien?
—No, nada, sólo que he recordado algo que he de hacer sin dilación.
—Si puedo ayudarte, dime.
—No te preocupes.

En esos momentos, apareció el doctor que le había atendido nada más llegar al hospital y le comunicó que la resonancia había dado un diagnóstico normal, así que podía vestirse y marcharse a casa.

—No obstante, cualquier síntoma como mareo, pérdida de consciencia o cefaleas intensas, consúltelo, no lo deje pasar.

Cuando llegaron a su casa, Karlos insistió en quedarse a dormir por si le necesitaba. Jon le convenció de que se encontraba bien y le prometió que a cualquier emergencia le avisaba, que se quedara tranquilo. Una vez que su amigo se marchó, cogió el teléfono para mandar el mensaje a Nerea. No tardó en llegar la contestación: “Lástima, teníamos una gran noche por delante.”




Jon se sentó en el sofá releyendo el pequeño texto. Suspiró y se frotó los ojos, estaba cerrando la puerta a una buena posibilidad de un encuentro sexual y, con sorpresa, se sentía satisfecho, bien consigo mismo y a la vez reafirmando que lo que sentía por Ane era auténtico. No quería estar con otra que no fuera ella y se negaba a admitir que quizá había desaparecido para siempre. Tenía que confirmarlo y ya estaba decidido a ir al día siguiente a la exposición a comprobarlo. Se hizo el juramento que si estaba viva la encontraría y le contaría todo, aunque le tomase por un completo lunático.

Continuará...



Si no puedes esperar a la siguiente entrega, dispones de la historia completa a la venta en la plataforma Kindle: REENCUENTRO (España) y REENCUENTRO (U.S.A)



1 comentario:

  1. ¿Que voy a comentarte? Que lo has dejado en el momento adecuado para buscar la siguiente página.
    Un besazo.

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