Entrada destacada

#ProyectoAcércate,Briseida: La historia en papel.

La espera ha terminado. El final y el libro completo ya están disponibles en Amazon, no os entretengo, os dejo los enlaces a ...

viernes, 24 de julio de 2015

CAPÍTULO 1.- Próximo Destino Playa Mana Loa




Recordar Playa Mana Loa es revivir un tiempo pasado entremezclado a sabor de vacaciones y con final casi trágico. Cuando Ruth ve las fotografías de entonces, se sonríe por las muecas con las que aparece en todas Lina pero también le trae el recuerdo agrio de lo mal que lo pasó aquellos momentos en los que casi se ahoga. Las instantáneas del acantilado son muy hermosas pero le activan un estado alerta en el mismo centro del estómago. A pesar del incidente que sufrió, ha seguido nadando, siempre extremando la precaución porque en su fuero interno reconoce que gracias a su pasión por el agua, conoció a su ángel, Hugo y tal vez, con suerte, pueda volver a verle algún día.
Ruth está mirando un vuelo y hotel para pasar las vacaciones de verano en una agencia de viajes online, tiene dos semanas pero a Lina sólo le podían dar una semana, así que se dice que menos es nada.
Empieza a sonar la música de llamada del teléfono móvil. Pertenece a una de sus canciones favoritas de Sam Smith, “Like I can”:

He could be a sinner, or a gentleman
He could be a preacher when your soul is damned
He could be a lawyer on a witness stand
But he'll never love you like I can. (1)

Es Lina quién le llama:

—Hola, ¿ya lo tienes?
—No, llevo un buen rato buscando alguna oferta que merezca realmente la pena pero parece que se me resiste. Además me he puesto a mirar el álbum de fotos de cuando estuvimos allí y me he entretenido aún mas.
—Espero que esta vez terminen mejor... Que te has empeñado en volver a Playa Mana Loa y qué quieres que te diga... fue muy divertido y eso pero, ¿no te da mal rollo? Porque a mí sí... casi te pierdo allí para siempre.
—Ya sabes que a mí me apetece mucho regresar a aquel sitio, a pesar de todo, me trae buenas memorias—en su mente aparece un ángel sonriéndole.
—Ya, ya... venga, si en realidad no me importa tanto, además ya no somos unas crías, tenemos veinticuatro años, digo yo que no la fastidiaremos, ¿no?

Ruth se incomoda por repetirle una vez más que da mala vibración el pasar las vacaciones en ese lugar paradisíaco que es para ella.
Con el paso de los años, Lina permanece casi igual físicamente, es una rubia despampanante de ojos verdes con tipo de modelo pero se ha vuelto tranquila, ha perdido ese afán que tenía siempre de competición. Trabaja de bibliotecaria y el sedentarismo ha hecho mella en ella. A veces, Ruth piensa con tristeza que su profesión la ha ido transformando en ese tópico de “rata de biblioteca”.

—Lina, si vas a ir a disgusto, buscamos otro destino—le dice mientras cruza los dedos.
—La verdad es que hay tantos sitios maravillosos por descubrir...
—Cuando estuvimos en Playa Mana Loa eramos niñas, ahora será diferente, Lina.
—Tienes razón, no recuerdo si había chicos guapos—se ríe y añade—¿conoceremos a alguno de ésos?

Ruth piensa en Hugo:“Si que había, Lina, yo ví a uno muy atractivo.”

—Por eso, Lina, por eso, ¿estás ya convencida?
—Si, si, creo que podemos divertirnos mucho y a ver si cogemos un poco de bronceado, ¿verdad? Y si ya ligamos algo, pues el ego se nos pone por las nubes.

Lina le empieza a enumerar todo lo que piensa llevar en su maleta nueva de ruedas, regalo de sus padres por el cumpleaños. Ruth se deja envolver por la conversación, mientras piensa que ojalá se lo pasen genial esa semana y deja a un lado la imagen de Hugo. Aquel encuentro ocurrió en plena inconsciencia, no sabe por qué le sigue dando tal relevancia al tema.
Después de un cuarto de hora de charla telefónica, Ruth le cuelga a su amiga no sin antes decirle que cuando tenga todo resuelto le avisará. Seguidamente, guarda el viejo álbum de fotos y vuelve a su ordenador. Después de una hora de buscar, por fin reserva vuelo y hotel acorde a su sueldo de auxiliar de enfermería en la clínica, que no le da para muchos lujos. Piensa que Lina estará también encantada porque tampoco tiene una cuenta corriente boyante.
En ese rato, le ha entrado el hambre y se dirige hasta el frigorífico cuyo interior está casi vacío, un brick de leche, cuatro hojas de lechuga y un yogur a punto de caducar.

—Si mamá viera esta desolación se caería del susto para atrás—dijo en voz alta para sí misma.

Ruth piensa que se nota que sus padres no están, se han ido ya de vacaciones y ella no se ha acordado ni dado cuenta de ir al supermercado a comprar. Durante unos segundos se queda en blanco pero enseguida decide llamar a uno de los restaurantes chinos de la ciudad, la comida le gusta y es económico.
En poco menos de cuarenta minutos, está cenando con mucho apetito una ensalada china y pollo agridulce. Después se tira en el sofá y pone la televisión que pronto la adormece. Sueña con Hugo, tan sonriente y guapo, que extiende la mano mientras le pide que vaya con él. El volumen de los anuncios publicitarios la despierta sobresaltada y maldice entre dientes, la escena era tan vívida y placentera que aún le parece que está en ella. Mira el reloj del móvil, es más de medianoche y se levanta para ir a su cama a dormir, deseando con todo su corazón volver a sumergirse en el sueño de hace unos minutos. Se pregunta si volviera a cruzarse con él, ¿la reconocería? Ruth se dice que tampoco ha cambiado tanto desde que tenía quince años, mantiene sus formas redondeadas pero es esbelta y cuida mucho su melena castaña.
En el teléfono suena un ding dong, comprueba que tiene un whatsapp de Lina:
“He estado leyendo información y viendo imágenes en internet, me ha convencido Playa Mana Loa. Debe haber una fiesta de disfraces una de las noches de las que vamos a estar, ¿no me harás que me disfrace?


Ruth responde:
“Sí, sí, verás, tú de demonio y yo de ángel, jajajaja”

Lina le pone el emoticono de la cara sacando la lengua y la otra apaga el teléfono.



Una vez que está ya acostada, piensa en esa fiesta, la habrán inventado los hoteles y establecimientos de la zona para atraer público y clientes. Ella no necesita ningún reclamo, ella irá a Playa Mana Loa porque su corazón lo decidió desde hace tiempo.




(1) Él podría ser un pecador
o un caballero.
Él podría ser un predicador
cuando tu alma esté condenada.
Él podría ser un abogado
en el estrado de los testigos.
Pero él nunca te amará como yo puedo.





(Contenido registrado y protegido en Myfreecopyright)






Hasta el próximo capítulo amig@s, espero que lo hayáis

disfrutado, abrazos;)


Si os ha gustado, compartidlo con total libertad. 


Aquí tenéis la canción de Ruth:





10 comentarios:

  1. Hola Larrú me encantó, y no conocía a Sam Smith.......Muy buena música. Cariños

    ResponderEliminar
  2. Ya tengo ganas de llegar a Playa Mana Loa!
    Ya me ha enganchado, desde el principio.
    Gracias Larry. ..espero con ganas el siguiente capítulo.
    Me gusta Sam Smith!

    ResponderEliminar
  3. Oh! Otra nueva historia que promete ^^ Me ha gustado mucho. Y además me encanta Sam Smith, así que doble punto!! jeje
    Un besote, guapa!

    ResponderEliminar
  4. Lo disfruté, pero quería más, ese es el problema de los relatos en capítulos.
    Un abrazo.
    HD

    ResponderEliminar
  5. Bueno, un ángel nunca se olvida de una persona, aunque pasen los años, para ellos es como un segundo, jejeje... interesante la novela, mi querida Larrú, ya veremos que pasa en playa Mana Loa. Besos!

    ResponderEliminar
  6. Me resulta muy bien, amiga. De mucho gusto.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  7. Hola mi estimada amiga! Gracias como siempre por ser tan bello ser humano! Buena historia y excelente escenario! Esperare con alegria el siguiente capitulo.

    ResponderEliminar
  8. Hola mi estimada amiga! Gracias como siempre por ser tan bello ser humano! Buena historia y excelente escenario! Esperare con alegria el siguiente capitulo.

    ResponderEliminar
  9. Me he perdido todo. Este capítulo lo tenía guardado, pero ya veo que ahí me he quedado, lo siento mucho porque estaba segura de que me iba a encantar. En fin, así es la vida

    ResponderEliminar
  10. Me he perdido todo. Este capítulo lo tenía guardado, pero ya veo que ahí me he quedado, lo siento mucho porque estaba segura de que me iba a encantar. En fin, así es la vida

    ResponderEliminar

Si este proyecto te parece buena idea, quieres aportar ideas o tan sólo dejar tu apoyo, aquí tienes tu espacio. Gracias por adelantado.