Entrada destacada

#ProyectoAcércate,Briseida: La historia en papel.

La espera ha terminado. El final y el libro completo ya están disponibles en Amazon, no os entretengo, os dejo los enlaces a ...

martes, 2 de septiembre de 2014

Dos Historias Fantasmales









Los caminos del Universo convergen en uno solo


El médico entró en la habitación seguido de un enfermero.

—Buenos días Félix, ¿cómo se encuentra hoy? ¿Ha tenido dolores en la noche?
—Buenos días —contestó el aludido abriendo los ojos despacio y añadió—he tenido noches mejores, créame.
—Seguro... vamos a tomar la tensión y la temperatura. Dentro de un momento, vendrá un celador para trasladarle a realizar un tac.

Félix volvió a cerrar los ojos. No tenía ganas de charla, había llegado a un punto de su vida en el que sólo veía una última parada en el viaje. Dentro de un rato, aparecerían por la clínica sus dos hijos, su esposa y Ramón, el único amigo que le quedaba. Había hecho prometer a todos ellos que no dirían nada de su estado a nadie. No quería ver caras de preocupación, ni de lástima, no se vería en la tesitura de animarles él mismo a ellos.

De un día para otro el cuerpo empezó a mandarle señales de cansancio, dolores punzantes en el estómago y náuseas. Acudió a su médico de cabecera y en el mismo día quedó ingresado en la clínica. Había pasado toda la noche sin dormir sabiendo que había llegado al punto de no retorno.

Se había hecho muchas preguntas , ¿había sido feliz y había hecho felices a los de su alrededor? ¿qué sentido había tenido su vida? ¿había algo más al otro lado? ¿él desaparecería y ya está?. Tenía la conciencia tranquila aunque le hubiera gustado saber y hacer más cosas en su vida. Como por ejemplo, haber visitado la Nasa. Siempre le había fascinado el Universo, el concepto de galaxia. Decían los científicos que no sólo existía este Universo. Félix estaba de acuerdo, estaba seguro que había otros muchos y que en todos ellos existía un Félix igual a él pero viviendo vidas diferentes. Esa creencia venía de muchos años atrás, cuando tuvo que elegir a qué profesión se dedicaría. Afrontar esa decisión le pareció una jugarreta del azar. Apostando por una, dejaba otros caminos por recorrer. ¿Cómo saber que el destino que tomaba era el adecuado? Le costó todo el verano del año setenta llegar a la conclusión de firmar contrato como conserje en el Gran Hotel Palermo. El Félix interventor de tren o el conductor de ambulancias debían estar en universos paralelos porque si no, no había otra explicación a que él se sintiera capaz de tomar todas las posibilidades que se le abrían y sólo poder quedarse con una. Su cabeza no lo admitía. Había leído las teorías de expansión del universo y creía con firmeza de que no había un sólo universo y venía a confirmar a lo que él ya le había dado vueltas entonces.

Cuando el médico y enfermero abandonaron la habitación, seguido entró Ramón.

—Félix, ¿qué te ha dicho el doctor?
—Nada, van a llevarme a hacerme un tac.

Ramón le dio unas palmadas en el hombro.
—Compañero, arriba el ánimo.
Félix le sonrió. No podía imaginarse despedirse para siempre de su amigo. Prefirió pensar otra cosa.
Un celador entró con una silla de ruedas y le informó de que le llevaría a la sala de tomografías.
Ramón dijo que esperaría hasta que volviera.

—Me parece bien, así avisas a Eugenia y los chicos que estarán al llegar.

Cuando iba deslizándose hacía dentro de la máquina le pareció que iba traspasando un nuevo mundo. Una vez dentro y después de un rato, el dolor del abdomen había desaparecido y se sentía ligero. Es más, no sentía nada más que una levedad extrema. Por un momento, se asustó y se dispuso a tocar el timbre que le había proporcionado la enfermera que le había indicado:”Por si tiene algún problema, Félix”. No fue capaz. Abrió los ojos y fue a hablar pero lo que vio le dejó mudo.
Parecía estar en medio de un camino plagado de luces iridiscentes sobre un fondo negro azulado, a un lado y a otro veía otros senderos, contó una docena, de iguales características con una figura humana en cada uno de ellos. Tardó breves instantes en darse cuenta que eran él. La misma cara, el mismo modo de permanecer de pie y todos se miraban unos a otros percatándose al unísono de la situación. Félix echó a andar con determinación hacia adelante y el resto de su yos lo hicieron al mismo tiempo; vio que en la lontananza, todos aquellas vías convergían en un sólo punto.

El punto en el que se encontraba consigo mismo y con todo lo que había sido. Tal vez aún no estaba todo dicho ni hecho...



Esta historia la escribí para el blog de mi amigo Juan Carlos, una ventana que ha fabricado para que admiremos el Universo:




Casa Abandonada


Llevaba diez años cerrada. Los últimos dueños ni siquiera se habían llevado sus enseres personales. A pesar del abandono, por las rendijas de las ventanas y puerta se filtraba el olor a lavanda y espliego, algo que ella adoraba . Le recordaba a sus años mozos, cuando iba los domingos de romería, antes de ponerse para siempre su traje de ama de llaves para los señores de Galia-Artaun. ¡Qué lejos quedaba aquello! Había perdido la cuenta.

"¿Cuántos años cumpliría ahora?" se preguntó mirando por una de las ventanas del gran salón.

—Oh, no, no. Otra vez no —dijo.

Por el camino de entrada a la finca vio que un coche se dirigía hacia allí. Estacionaba y bajaban una pareja y una mujer a la que ella conocía muy bien.

—Traes a otros. No te cansas —dijo en voz alta—. Yo tampoco, Fátima.

Oyó cómo la puerta de la calle rechinaba. Enseguida distinguió la voz inconfundible y melosa de Fátima.

—Con limpieza, arreglos y sobre todo, añadiendo el gusto y toque personal, esta propiedad tiene muchas posibilidades señores Hiloria. Además de la vastedad de sus tierras enmarcadas en un paisaje espectacular.
—Bla, bla, bla—dijo ella poniéndose al lado de Fátima.
—¿Qué les parece?

El matrimonio se miraron asintiendo. La esposa tomó la palabra:

—Llevamos mucho tiempo queriendo adquirir esta casa, nos la quedamos.
—¡De ningún modo! —gritó ella a escasos centímetros de la dama—. Esta casa pertenece a mis señores Galia-Artaun.

Fátima les tendió la mano y comentó que el negocio se cerraba entonces. El trío continúo hablando mientras se daban media vuelta.
Ella se concentró. Iba notando cómo una energía invisible ascendía en círculos cada vez más enormes y poderosos. Se movían a una velocidad brutal. Llevaba mucho tiempo haciéndolo y había llegado al punto que le salía casi sin pensarlo más allá de un momento. 
Una de los sillones desvencijados de la entrada salió volando por encima de las cabezas de los visitantes y chocó contra la puerta.

Ella sonrió al oír los gritos de miedo de los otros. Fátima con la cara descompuesta salió corriendo tras ellos. 

Ella se volvió y se dirigió al jardín trasero de la finca.

—¿Algún problema, Helga? Hemos oído ruidos mi esposa y yo.
—No, don Filiberto. Todo está solventado.
—De acuerdo, Helga. Es usted la mejor ama de llaves que ha tenido este hogar. 

Ella se atusó el delantal y sonriendo se quedó allí quieta, aspirando el aroma de lavanda, siempre a la espera de la siguiente orden de sus señores.






Esta otra historia está publicada en la Comunidad Almas de Bibliotecas y Cines, un lugar para compartir todo lo que nos apasiona. La escribí para el concurso “ARMA UNA HISTORIA BASADA EN UNA IMAGEN”.

Podéis pasaros por aquí: Almas de Bibliotecas y Cines






13 comentarios:

  1. Me han gustado mucho las dos.
    Aunque si tuviera que elegir, seria la primera! :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Matt. Me alegra que te hayan gustado. Eres bienvenido siempre a este blog de fantasmas.
      Saludos!

      Eliminar
  2. Gracias por el enlace Larrú, me gustan las dos historias, mil besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uno de mis seguidores más fieles, ese eres tú. Gracias corazón. Mil besos para ti también;)

      Eliminar
  3. ¡¡Atrapantes historias, un gustazo leerte!! ¡¡Abrazo!!

    ResponderEliminar
  4. ¡¡Hola,Larrú!!

    Me han encantado los relatos, el primero hermoso, y esto que has escrito bello:

    Félix estaba de acuerdo, estaba seguro que había otros muchos y que en todos ellos existía un Félix igual a él pero viviendo vidas diferentes.

    Y el segundo lo sentí tan tierno, aspirando el aroma de la lavanda...
    bellos,en fin, cuídate mucho. ¡¡Qué vaya bien, hasta mañana!!

    Saludos cálidos desde casa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es bonito leer cositas como estas que me dices, Elisa. Me gusta que te llleguen adentro. Gracias!! Un saludito!

      Eliminar
  5. Muy buenos el segundo ya lo había leído, y me encantó (como ya te había mencionado) el personaje de Helga. El primer relato también me gustó, esos yos convergiendo.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por pasarte y leerlos. Todo un honor. Y si encima te han gustado, ¿qué más puedo pedir?
      Gracias amiga;)

      Eliminar
  6. Muy buenos relatos, Larrú, ya conocía a Helga pero no a Feliz, que me pareció enigmático cuando convergió con sus otros yo, una historia realmente interesante y curiosa. Felicidades! Me gustaron mucho. Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Alonso, por pasarte a conocer a Félix. Nos ha hecho pensar, no?
      Un beso:))

      Eliminar
  7. Dos micros excelentes. Uno que habla de algo complejo como es la teoría de los universos pero que has sabido resolver con soltura y claridad, y otro que trata de una casa abandonada y que tiene como protagonista a una mujer, la ama de llaves, y que además, nos sorprende con un gran final que me ha encantado. Para nada me esperaba que fuera un fantasma, ni siquiera cuando no la hacen caso Fátima y la pareja. Muy bien llevados.
    Un saludo.

    ResponderEliminar

Si este proyecto te parece buena idea, quieres aportar ideas o tan sólo dejar tu apoyo, aquí tienes tu espacio. Gracias por adelantado.