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jueves, 1 de mayo de 2014

Sin Título...


Ahora, sólo quiero llevarme como equipaje, todos los momentos en los que me escapaba del cuidado de la tata. Cuando las tardes comenzaban a alargarse y los días ganaban luz. La tata me obligaba a quedarme en casa. "Si quieres leer, debes quedarte en la biblioteca, no te conviene salir, estás delicada Elene". Yo le replicaba que si en eso consistía la vida, en encerrarme y no respirar. Ella me contestaba que era lo mejor para mi salud y punto. 

Pero yo, en cuánto podía, huía de aquel tanatorio en el que se había convertido mi hogar. Cogía un libro y me iba a los prados que verdeaban junto al mar. Me tumbaba y me dejaba llevar por la calidez, el sosiego, la imaginación que se desataba por lo que leía. Si aquello no me beneficiaba, ¿qué podía hacerlo entonces?

Una mañana, me dí cuenta que se acercaba mi final. Lo supe cuando vi los esputos de sangre que salían por una tos descontrolada que se había apoderado de mí. La tata me miraba con los ojos húmedos mientras mis padres hablaban con el médico. Le hice una seña para que se acercara. "Tata, no te preocupes, voy a estar bien" Ella no pudo reprimir el llanto. "Elene, no digas eso, por Dios" dijo cogiéndome de la mano. En aquel instante, mi padre cogía a mi madre por la cintura que por momentos parecía perder el conocimiento. Su única hija se moría. Tantos cuidados no habían servido de nada. El médico me vaticinó horas, tal vez, la noche. 

- Aita¹ -dije entre toses.
- Shhhh, no hables, guarda tus fuerzas, corazón.
- ¿El cielo clarea?
- Sí, Elene.
-Sácame al prado, quiero ver el mar.

Mi padre me miró y negó con la cabeza. El doctor que estaba junto a él, le tocó un brazo y asintió. Mi aita me cogió con delicadeza y mi ama² me arropó. Le pedí a la tata que me llevara el libro "El sueño de una noche de verano" de Shakespeare que tenía en mi mesita de noche. Me faltaba poquito para acabarlo y quería conocer el final.

Me despedí de la vida mejor de lo que jamás hubiera imaginado. Al abrigo de las personas que me querían, en la tierra que me había sostenido y escuchando el final de una lectura que al fin se había desenredado:

PUCK.- Ahora ruge el león hambriento y aúlla el lobo a la luna;
mientras ronca el cansado labrador, abrumado por su ruda tarea.
Ahora arden los tizones abandonados mientras el búho con agudo chillido,
hace que el infeliz hundido en la congoja, se acuerde del sudario. Esta
es la hora de la noche en que las tumbas se abren del todo para dejar
salir los espectros que se deslizan por los senderos del cementerio y de
la iglesia; y nosotros, duendes y hadas, huimos de la presencia del sol,
siguiendo las sombras como un sueño. ¡Qué alegría la nuestra en este
instante! No habrá ni un ratón que perturbe este hogar. Enviáronme,
escoba en mano, a barrer el polvo detrás de la puerta.
(Entran Oberón
y Titania y séquito.)
OBERÓN.- Brillen alegres luces junto a la lumbre medio apagada. Y
cada duende y hada salte tan ligero como el ave sobre los espinos. Y
siguiéndome, bailen y canten alegremente
TITANIA.- Repetid primero esta canción, acompañando cada palabra
con melodioso trino. Y con gracia propia de hadas, mano a mano,
cantemos y bendigamos este lugar.
CANTO Y BAILE
Ahora hasta rayar el día,
habiten aquí las hadas,
y de las tres desposadas
será siempre venturosa;
cada pareja amorosa
siempre fiel será a su amor.
Ni mostrará tacha alguna
su descendencia lozana,
de todas las que importuna
la naturaleza da
Con las gotas del rocío
consagremos esta casa,
donde a sus dueños escasa
nunca la dicha será.
Cantad y bailad ahora
hasta que raye la aurora.

Comencé a flotar, era aire puro, leve y transparente. Me vi a mi misma en los brazos de mi padre que me acunaba."Elene, te queremos" decía entre sollozos. "Lo sé aita, ama, tata" dije con la voz de mi espíritu.
Ahora, venía el momento de los recuerdos. Yo me los llevaba todos. Pero, sin duda, con el que me sentía que, de verdad había vivido era el de haber descubierto la vida. La hierba, el cielo, la brisa, las olas que rompían en el acantilado, todo lo que había fuera de mi casa - féretro y, entre montones de lecturas, la de las travesuras de Puck, el duendecillo creado por Shakespeare.

El tiempo os curará las heridas de mi ausencia, les dije, con la esperanza de que sintieran las palabras en sus corazones.

Fue, entonces, cuando vi una puerta blanca en el mismo borde del acantilado. Magnetizada por el brillo argénteo que irradiaba avancé hasta ella y tomé el pomo. No dejaba nada por hacer, todo debía continuar sin mí, en su propio ciclo, porque el mío había finalizado.

Serena y feliz abrí paso a la otra vida.



(1)Aita: papá en euskera.
(2)Ama: mamá en euskera.

Historia registrada y protegida en safecreative y myfreecopyright.







8 comentarios:

  1. Que te parece: "El túnel cósmico" O "Luz de vida y muerte"

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    1. Me gusta el segundo! Lo anoto coleguita. Gracias por leer y dar tu opinión ;))
      Un abrazo grandeeeee

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  2. Qué te parece Larru, me encata tu relato me hace vibrar

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    1. Me parece un tanto especial ponerle mi seudónimo... lo pensaré!!
      Gracias por leer la historia, por comentar y por echarle imaginación!
      Me alegra que te haya hecho sentir.

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  3. "El tiempo os curará las heridas de mi ausencia"
    Me gusta la frase de despedida.

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    1. Gracias Ana! Lo pongo en mi lista, un abrazo! :))

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  4. ¿qué te parecen estos dos?
    "Ciclo de luz y colores" o "Luz de la naturaleza: el ciclo se repite"

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    1. "Ciclo de luz y colores". Te lo agradezco un montón María. Un saludo!! ;)

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