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miércoles, 28 de mayo de 2014

La Cita


La primera vez que vi este vídeo me dejó un rato pensativa, quieta, preguntándome que por qué la vida, la muerte o el destino juegan de esta manera con las personas. No di con la respuesta entonces ni ahora, ni nunca la sabré porque esta vida es así, un misterio.

Lo que si saqué en conclusión fue, aprovecha el presente que vives y haz lo que sientas que debes de hacer en ese mismo momento. No lo dejes pasar porque tal vez es tu última oportunidad. 

Pero claro, yo que no puedo dejar de darle vueltas a las cosas, me pregunté:
"¿Y si dices que sí a esa oportunidad pero no puedes ir a por ella porque entonces mueres?

Mi imaginación se encargó del resto y comencé a escribir. Todo este embrollo dio lugar a LA CITA.
En el sondeo que hice hace poco, este relato quedó en segundo lugar como historia que os llamaba más la atención. 
Me he dado cuenta que a  LA CITA le ha llegado su oportunidad...


Damas y caballeros , googleros+ y googleras+, el avance de LA CITA:




—Uf, esta habitación huele a tu hermana, a flores de azahar, demasiado cargada —dijo Irune—. Cuando nos vayamos, dejaremos la ventana abierta.

—Sí —dijo Kerman—. Le dije más de una vez que si se empapaba con la colonia.

Kerman cerró el frasco abierto del perfume que su hermana dejaba en la mesilla. Creyó, por unos instantes, que Anaís pasaba el fin de semana fuera, en casa de su amiga Miren o Lorea.

—Me está atufando, es como si estuviéramos en el campo, rodeados de azahar, me marea.

Kerman regresó a la realidad.

—Cojamos un vestido para llevar a la funeraria y nos largamos. No quiero pasar más rato en esta habitación. No se me quita la imagen de mi hermana Anaís tirada en el suelo, muerta. No puedo creer que mañana la enterremos.

—Kerman, voy a sentarme, igual me desmayo —dijo Irune entre carraspeos—. Espera un poco, por favor.

Irune se sentó en la cama. Agachó la cabeza y se frotó las sienes. Comenzó a toser, parecía ahogarse. Kerman le dijo que se tumbara, cerrara los ojos y respirara poco a poco. Le acarició el brazo.

—¿Se pasa?

—Es que este olor se me ha agarrado en la garganta —dijo Irune sin abrir los ojos y la tos le volvió.

—Tranquila, te voy a traer agua y te mojo la nuca.

—Espera, espera, no te vayas, estoy bien –aclaró.

Irune se incorporó de la cama y miró de arriba abajo a Kerman. Luego se miró a ella misma. Se levantó y caminó hasta el espejo de pared, se quedó allí escrutando su imagen.

—¿Se te ha pasado ya el mareo? – preguntó Kerman.

Irune se giró para mirarle y le dio un beso en la mejilla.

—Te has vuelto muy guapo, no me mires así, no. Que de pequeño eras más bien feúcho.

Kerman fue a responderle que a qué venía aquello cuando ella de repente añadió:

—¿Qué hora es?

—Las seis y media, ¿pues?

—Falta media hora, llegaré tarde, tengo que avisar.

—¿Llegar a dónde, Irune?
Irune pasó por su lado y fue hasta la mesilla de noche. Abrió el segundo cajón. Kerman se aturdió.
—¿Has quedado? No me habías dicho nada —dijo él.

—He quedado a las siete en la plaza, en el bar “Sauce”, no voy a llegar puntual.

Kerman frunció el entrecejo. Se preguntó con quién había quedado su novia y por qué tanta insistencia. Precisamente esa tarde.

—Irune, si tenías otro plan, ¿por qué has venido conmigo a coger el vestido de mi hermana? He quedado con mi madre que se lo llevaba al tanatorio y tú te ofreciste a acompañarme con tu coche.

— Kerman, no puedo faltar a esa cita —respondió Irune y se dejó caer en la cama.

—¿Con quién has quedado?

—No le conoces. Déjalo.

Kerman abrió la boca pero pensó que no tenía ánimo de comenzar en ese momento una discusión. Le dio la espalda para abrir el armario donde su hermana tenía toda la ropa. Su madre le había pedido que le llevara el vestido beige con mangas doradas y con vuelo. “Cuando se lo ponía parecía una actriz en la entrega de los Goya… pobre… con veintitrés años…mi niña” le dijo la mujer al recordarlo.

Encontró la prenda, en la última percha, por la derecha. Lo cogió. Cuando se dio la vuelta, vio a Irune con el móvil de Anaís. Él mismo lo había guardado en el segundo cajón de la mesilla la víspera. Se acercó. Había abierto el whatsapp.

Continuará



Historia registrada y protegida por Safecreative y Myfreecopyright.




4 comentarios:

  1. ¡Me has dejado intrigada! Mmm, ya veremos que nos trae esta conexión de dos mundos ¡Besos!

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    Respuestas
    1. El fin de semana lo pongo completo, guapa!
      Besos a ti también:)

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  2. Ay ay...., q no puedo con la intriga. ....q momento! Por favor.... espero ansiosa el próximo capítulo

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