Entrada destacada

#ProyectoAcércate,Briseida: La historia en papel.

La espera ha terminado. El final y el libro completo ya están disponibles en Amazon, no os entretengo, os dejo los enlaces a ...

miércoles, 7 de diciembre de 2016

REENCUENTRO.

4.- TÉMPANOS ETÉREOS

En cuestión de minutos se quedó dormido. Ni siquiera había programado el despertador, al día siguiente no le esperaba ningún asunto que atender, aún le quedaban cuatro días de vacaciones.
Sin embargo, se despertó de madrugada con el edredón tirado por el suelo y la boca completamente seca. Se levantó y se sirvió una taza de café frío, vio que el termómetro de la calle marcaba un grado y sin embargo, él tenía calor. Se quitó la parte de arriba del pijama que estaba empapada en sudor y la metió en la lavadora. Se sentó en su cocina, estaba desvelado del todo. Había soñado de nuevo con Ane y recordaba la escena con nitidez.



Se encontraba en el paisaje del cuadro que había soñado la noche anterior. Tenía de frente el estanque de agua verde y veía las mariposas revolotear. Se agachaba y mojaba sus manos. Al incorporarse, una voz le llamaba y él se giraba hacia atrás. Ane le miraba, apoyada en el tronco de un sauce y le hacía el gesto de que se aproximara. Jon echó a andar. Esta vez llevaba el pelo suelto sobre los hombros y vestía un camisón. Parecía rodearle un halo blanquecino y ondeante. Fue hasta ella pero no se acercó demasiado.

—Jon, ¿estás bien?
—No lo sé.

Entonces Ane le tendía la mano y sonreía. El recordaba la sensación de frío intenso de la última vez y no se la cogió, por lo que ella cambiaba la sonrisa por una mueca de disgusto.

—Ane, ¿por qué estás en mis sueños?—le preguntaba.

Ella se sentaba en la hierba y tardaba en contestar.

—No lo sé, Jon. Sólo atino a recordar unos rostros envueltos en una niebla espesa y algunas voces que me llaman. Luego todo eso desaparece y distingo perfectamente tu silueta. La otra vez, en aquella plaza y ahora en este estanque —explicaba y señalando sus manos añadía—están heladas.

Jon no sabía qué decir y se sentó a su lado. Se sentía tan perdido como ella. “¿Qué hacían ellos dos allí?” se preguntaba él. La miraba y ella le miraba a él.

—¿Sabes que han pasado veinte años desde la última vez que nos vimos? —le preguntaba Jon.
—Estábamos en Gorliz, en las fiestas, eso si lo recuerdo, como si fuera ayer.
—Fue divertido.
—Si, recuerdo a un amigo tuyo, Karlos contaba unos chistes muy malos pero tenían gracia en boca de él, conseguía que me doliera el estómago de tanto reírme. Mi amiga Aroa decía que estaba perdiendo dinero como humorista.

—Me acuerdo que pensé cuando te vi con aquellas chicas, que tú no pegabas nada con ellas—le decía Jon.
—No sólo lo pensaste, también me lo dijiste, algo así como: ¿qué haces con éstas?

Jon se reía, sabía lo que venía después de aquella curiosa pregunta y se adelantaba a ella:

—Tú me contestaste simplemente que por qué no íbamos tú y yo a dar una vuelta.
—Sí, la verdad que fui muy atrevida pero no me arrepentí de ello.

Ane le miraba y de nuevo sonreía, Jon imaginaba que estaba pensando lo mismo que él. Aquella vuelta había durado muy poco, enseguida se habían parado y apoyados en un coche habían empezado a besarse.
Esa imagen hizo que Jon, en ese momento, le tendiera su mano con precaución, temiendo su propia reacción al contacto de la de ella. Se tomaron de la mano y se sorprendió de que esta vez no le quemara, sólo la notó fría.

—Yo tampoco me arrepentí de aquella mini vuelta. Tampoco entiendo qué significa todo esto pero de pronto me siento a gusto.

Ane se acercó un poco más él agarrada de su mano.

—Yo también, Jon. Ahora mismo, me siento un poco menos perdida. No te vayas.

Reconoció un creciente calor le recorría de arriba a abajo ante la proximidad de ella y como si de una fuerza magnética se tratase, su boca se pegó sin remedio en la de ella. Se entregó con ganas a aquellos labios que sentía como témpanos cercanos y a la vez etéreos, confusos.





Al separarse ella, que tenía los ojos cerrados, le decía:

—Tan maravilloso como entonces, Jon.

A él le había parecido lo mismo pero cuando iba a repetirlo, él se despertaba.

Ahora se encontraba en su cocina, de madrugada y aturdido. El sueño parecía tan real, Ane, el lugar, el beso frío y sin embargo ardiente, que se sorprendió pensando que sólo era un jodido sueño y que por culpa de el, de pronto necesitaba volver a verla.

—No tengo ni puta idea de cómo encontrarte, Ane—dijo en voz alta agarrándose de la cabeza.


Ahora si que estaba desconcertado y más de lo que había sentido en el sueño. Era paradójico, porque a pesar de esa desazón, tenía la certeza de haberse reencontrado con una parte de él que había estado perdida durante mucho tiempo.


Continuará...


Si no puedes esperar a la siguiente entrega, dispones de la historia completa a la venta en la plataforma Kindle: REENCUENTRO (España) y REENCUENTRO (U.S.A)



miércoles, 30 de noviembre de 2016

REENCUENTRO.

3.- LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON.




Jon llegó a primera hora de la tarde al club de hípica, Karlos le había mandado un mensaje veinte minutos antes diciéndole que ya estaba con su caballo Dester. Jon se dirigió hasta donde se encontraba el suyo.

—Corso, ¿qué pasa, colega?—dijo pasándole la mano por la cabeza, entre las orejas.

El animal relinchó. Jon le acarició el lomo y le dio unas palmaditas.

—Vamos a dar una vuelta, chico, que nos de el aire, a ver si me despeja la mente.

El sueño que había tenido se había quedado fijo en la pantalla de su mente como si se hubiera atascado la tecla de repetir de su cerebro. Sólo montar en su caballo podía sacarle de ese reiterado círculo, había pensado mientras conducía hasta el club.
Jon ensilló al caballo, comprobó que la cincha estuviera bien apretada y los dos estribos a la misma altura. Satisfecho, sacó al animal y una vez fuera de la cuadra, se montó y dirigió al camino que serpenteaba el acantilado.

—Buuu, qué frío, Corso, vamos a entrar en calor—le dio un suave apretón y el caballo obedeció poniéndose en movimiento.

Galopó en los cinco kilómetros de senda costera entre pinos, helechos y matorrales. Con el viento a su favor y de cara, un sol atípico de diciembre que que se ocultaría en poco tiempo. Antes de dar media vuelta y regresar, estuvo parado, sin bajarse de la montura, contemplando el mar unos momentos desde el pequeño promontorio en el que acababa el recorrido. Pensó que no cambiaría aquel instante por nada, él, su caballo, ese paisaje. Trinomio perfecto. El aire se levantó más fuerte y helador, le trajo también el recuerdo de la mano extremadamente fría que le había tocado en sueños. Un escalofrío le sacó del ensimismamiento y eso le molestó, así que sin más dilación, volvió al recinto del club. Se dijo que empezaba a estar harto de tener esa imagen recurrente en su cabeza. Palmeó a Corso y dio la vuelta.

Karlos le esperaba en el salón social tomando un café.
—Hombre, ¿qué tal?—preguntó Jon tomando asiento en uno de los sillones de enfrente.
—Bien —respondió Karlos.
— Tienes ojeras, ¿has dormido mal tú también? Porque yo he tenido un jodido sueño que me ha dado la noche.
—¿Un sueño?
—No sé, estaba en Bilbao, una tienda de cuadros o una exposición, no lo tengo muy claro. Luego se me ha aparecido un fantasma.
—¿Cómo un fantasma, con sábana y todo eso?
—No, tío, una chica muy pálida, me tocaba con la mano, estaba helada —por unos momentos calibró si decirle que la conocía— ¿Te acuerdas de Ane, con la que estuve en las fiestas de Gorliz? Esa era la chica del sueño, parecía un fantasma.
—Me acuerdo o creo que me acuerdo, de pelo castaño y en coleta, ¿no? ¿ y la has vuelto a ver para que hayas soñado con ella?
—No.
—Qué rarito eres soñando —se rió.

Jon se rio también. Contarle el episodio nocturno le había restado la importancia que parecía estar dándole él en las últimas horas.

—Los sueños, sueños son, ¿no dijo Calderón de la Barca?
—Ese mismo, ja ja.
— Por cierto, ¿y la pelirroja?
—Tremenda.
—Tremenda, ¿eh? —preguntó mientras le hacía una seña al camarero de la barra.

Karlos carraspeó.

—He quedado con ella.

El camarero apareció entonces con un taza que dejó al lado de Jon que miraba a Karlos de hito en hito.

—¿Vas a repetir?
—Creo que sí. Me reí mucho, se llama Enara, ¿sabes que le gusta el cine en versión original como a mí?
—¿Te das cuenta que es la primera vez que repites con una tía?
—Joder colega, suena como si fuera a cometer un asesinato.
—Suena a algo increíble, tu lema siempre ha sido conocer al máximo de mujeres y repetir, no era una opción. ¿No es así lo que has dicho hasta la saciedad?
—Vale, sí. Pero igual es el momento de cambiar —apuró el café que tomaba y añadió—Enara me parece simpática, aparte de cañón y, bueno, que me apetece volver a verla, sin más.
—Eh, tranquilo, que yo no te digo nada, entenderás que me has sorprendido.

Karlos sonrió, dejó la taza en la mesita y se levantó.

—¿Te vas ya?
—Sí, he quedado con Enara para ir al cine.
—Joder, pues si que te ha dado fuerte, ¡hoy mismo la cita!
—¿Por qué dejarlo para otro momento?

Jon se echó una carcajada.

—Ríete capullo. Ya me reiré yo cuando aparezcas con alguna, algún día. Igual con la fantasma de tu sueño... que la carne es débil...

Karlos se abrochó la cremallera del abrigo y se marchó. Jon terminó su café pensando en lo que le acababa de contar su amigo. Ni Karlos ni él habían tenido nunca una relación con ninguna mujer en plan serio ni nada que se le pareciera. Pero hablando de la pelirroja le había notado un tono de voz diferente. ¿De ilusión, tal vez? “Sí, si que era eso” se dijo. ¿Algún día el mismo sentiría ilusión? ¿La sintió con Ane hace veinte años? Se divirtieron, sí, pero tanto como para volver a quedar después de los dos días de fiesta, no le pareció. ¿Por qué había soñado con ella?
Su fantasma o lo que fuera, le hacía cuestionarse cosas de las que ni siquiera se había percatado. Eso le empezaba a enfadar y poner dolor de cabeza. Además de tener ya hambre y sueño.



Miró el reloj, aunque estaba de vacaciones navideñas y no tenía prisa, decidió marcharse a su casa.  Se prepararía un sándwich de jamón y queso y luego esperaba poder dormir aquella noche plácida y largamente.


Continuará...

video





Si no puedes esperar a la siguiente entrega, dispones de la historia completa a la venta en la plataforma Kindle: REENCUENTRO (España) y REENCUENTRO (U.S.A)



miércoles, 23 de noviembre de 2016

REENCUENTRO.




2.-UN FANTASMA DE CARNE Y HUESO


Se despertó pasado el mediodía del domingo por culpa de los petardos navideños. Oía el ruido que hacía la gente por la calle disfrutando del aperitivo matinal. Se resistía a salir de la cama, no podía dejar de pensar en lo que había soñado, lo había sentido muy real... el tacto de esa piel en la suya. Se tocó la mano, se estremeció al recordar cómo le había quemado el apretón que le había dado.

En el sueño caminaba por la gran vía de Bilbao. Era de noche, las luces azules de la decoración navideña envolvían la calle, los edificios, los coches. Iba solo, sin saber adónde se dirigía, pero se sentía agusto. En un momento, se paró enfrente de un escaparate de una tienda de decoración. Le llamó la atención los cuadros que se exponían allí. En concreto, una pintura le pareció muy bonita, se veía un estanque de agua verde con nenúfares y por encima mariposas revoloteando. En el centro, había una figura de mujer de cabellos largos y cobrizos inclinada cogiendo agua en las palmas de sus manos. Se dio cuenta que la tienda estaba abierta a pesar de lo tarde que parecía ser. Se palpó los bolsillos del pantalón y de la cazadora, no tenía la cartera, no podía comprar el cuadro. Se fue de allí triste.
Un poco más adelante, llegó a la plaza Moyúa y se sentó en uno de los bancos cerca de los jardines.


Miró a su alrededor, no había nadie más que él. Todo estaba desierto en el centro de Bilbao. Entonces, notó que alguien se sentaba a su lado y giró la cabeza. No le costó reconocer a la mujer que se había aparecido a su lado. Era Ane, la Ane que conoció hace muchos años. Con el pelo recogido en coleta y pálida, le sonreía y Jon le devolvió la sonrisa.

—Hola Jon—dijo con voz hueca.
—Ane... —en el sueño sentía la boca torpe.
—¿Me recuerdas? —preguntó ella sin dejar de sonreírle.

El asintió y ella acercó una mano a la suya. Le dio un pequeño apretón que le electrizó el cuerpo por el frío que desprendía. El se apartó del susto.
La cara de ella se entristeció y dijo:

—Yo a ti también, Jon.

Entonces, una pequeña explosión le había despertado. “¿Pero no habían prohibido la venta de petardos?” se había preguntado molesto.

No recordaba nada más. Jon cerró los ojos para tratar de rememorar el sueño. Sin duda era Ane, una chica con quién tuvo una corta relación cuando el tenía diecinueve años y a quién desde entonces, no había vuelto a ver y de la que desconocía su paradero. La había visto en el sueño tal como era entonces, con mucho más detalle de lo que podía acordarse estando despierto.
“Tú siempre fuiste mi chica especial y no lo supe hasta que dejé de verte” pensó Jon.
Se preguntó a qué venía soñar con ella veinte años después, pasear por la gran vía en navidades, parar a ver un escaparate, admirar un cuadro y querer comprarlo. Las dos partes del sueño eran incongruentes entre sí. Aparte de que nada de aquello era usual en él.
Se tocó la mano, le parecía sentir aún la piel abrasiva de Ane. La imagen en su sueño parecía la de un fantasma, esa tez blanquecina y su tono al hablar le daban ese aspecto. “Pero un fantasma no puede ser porque los fantasmas ni se tocan ni se sienten. Además Ane no va a estar muerta. En todo caso, he soñado con un fantasma de carne y hueso” pensó Jon. Se frotó los párpados, estaba dándole muchas vueltas a algo que no era más que un sueño. Se dijo que mejor era olvidarlo.


Sin embargo y al contrario de lo que había decidido, estuvo todo el día acompañándole en su cabeza.


Continuará...



Si no puedes esperar a la siguiente entrega, dispones de la historia completa a la venta en la plataforma Kindle: REENCUENTRO (España) y REENCUENTRO (U.S.A)




miércoles, 16 de noviembre de 2016

REENCUENTRO.



1.- UNA NOCHE COMO OTRA CUALQUIERA

"La vida consiste en mirar cara a cara al día que vives y decirle que no piensas desperdiciarlo" le dijo Jon a su colega Karlos dándole un trago largo a su vaso de cerveza, este le miraba con ojos vidriosos.

- ¿Qué dices tío? Cuando te pones filosófico no te entiendo - dijo alzando la voz por encima de la música del pub.

Jon terminó la consumición y se despidió.

- Déjalo, me piro para casa, este ambiente me está poniendo dolor de cabeza y empiezo a divagar.
- ¿Te largas? Pues yo me quedo, la pelirroja del taburete del fondo no deja de mirar para aquí, voy a ver si cuela.

Jon le miró con una medio sonrisa y le dijo:

- Suerte, colega -y añadió -¿mañana te veo en el club?
- Si, como siempre, adiós - y se dirigió tambaleante a la chica.

El camino hasta su casa se le hizo largo, Jon se subió el cuello de la cazadora y se encogió. Qué ganas de meterse en la cama. Notó que le vibraba el móvil. Un mensaje de Tania. "Estoy en el Excelsior, nos tomamos una y nos vamos a mi casa, ¿te apuntas?".

Por unos momentos lo valoró. El plan le seducía pero quedarse luego, no le apetecía. Le dio pereza y contestó un escueto "no, otro día".

Cuando se metió en la cama se alegró de haberse negado a la tentación de la voluptuosa Tania. Estaba hecho polvo, la cabeza le dolía horrores a pesar de haber bebido como cualquier otra noche, sólo quería dormir, a poder ser hasta el mediodía.
Sabía que lo pagaría caro con ella, la próxima vez no se lo iba a poner tan fácil pero no le importó. Porque como él decía "chicas sobran en cualquier lugar y momento".



Se quedó dormido pero pasó una noche y madrugada poco apacible. Como más tarde le contaría a su colega Karlos, había soñado con un fantasma, con uno de carne y hueso, de los que más miedo dan.


Continuará...



Si no puedes esperar a la siguiente entrega, dispones de la historia completa a la venta en la plataforma Kindle: REENCUENTRO (España) y REENCUENTRO (U.S.A)

jueves, 6 de octubre de 2016

#ProyectoAcércate,Briseida: La historia en papel.



video

La espera ha terminado.


El final y el libro completo ya están disponibles en Amazon, no os entretengo, os dejo los enlaces a la tienda:



Otra vida (El final) La cuarta y última parte de Acércate, Briseida para lector@s de España. Versión Kindle.

Otra vida (El final) La cuarta y última parte de Acércate, Briseida para lector@s de U.S.A. Versión Kindle.




Acércate, Briseida (La Historia Completa) Toda las partes recogidas en un sólo ebook, versión Kindle para lector@s de España.

Acércate, Briseida (La Historia Completa) Todas las partes recogidas en un sólo ebook, versión Kindle para lector@s de U.S.A.

Acércate, Briseida (Formato Papel)La historia de Briseida impresa en papel para los lector@s de España que adoráis la lectura tradicional.

Acércate, Briseida (Formato Papel) La historia de Briseida impresa en papel para los lector@s de U.S.A que adoráis la lectura tradicional.



¡Feliz lectura!

***









La novedad del #ProyectoAcércateBriseida, un marcapáginas personalizado del todo ;)
¿Te gusta? 

Si te apetece, puedes hacerlo para ti en casita, no he tardado más que una media hora en fabricármelo.

1.-La plantilla es ésta que la descargas en tu ordenador:




2.-La imprimes en un folio A4 en tamaño 10x15cm:




3.-Le pintas unos ojos a tu gusto, de miedo, de alegría, de ternura, de susto... lo que te de la gana. Después le dibujas una boca y a por las tijeras, a recortar, ahí es donde reside el arte de la paciencia...

¿Cómo te ha quedado? ¿Algo así?









Espero que te animes a crearlo y me lo enseñes :)


¡Por cierto!  
Dije que el libro completo estaría publicado para finales de este mes, sin embargo el proceso va muy bien, muy adelantado. Así que no queda nada para que leas el final de la historia de Briseida... y cuando digo nada es nada... Hasta pronto.

***



El proyecto Acércate, Briseida es muy sencillo de explicar.

Es la historia de un amor imposible y eterno   que luchará por volverse real.
            



Que quiero inmortalizar en papel
convertir en un libro impreso.

¿Por qué?




Todo comenzó cuando escribí una primera historia pequeñita que publiqué en Amazon Kindle:



                  
Cuando lees una historia, las reglas no debieran de existir.
Las normas sirven muy bien para no perderte en el caos que a veces es la vida. Pero en la ficción todo cambia.
En "Acércate, Briseida", no pasas muchas páginas a la espera de qué ocurrirá, pronto te verás sumergid@ en una fantasía especiada con amor, sensualidad y una pizca de erotismo.
Además de traspasar la barrera de lo posible y mundano, en eso consisten los relatos de fantasmas, ¿no?
Y donde, la trama de esta historia corta no te concederá un sólo segundo hasta el final:

Noche de viernes calurosa, Briseida se ha quedado en casa, su plan consiste en comer pizza, ver la televisión y quedarse dormida. Sin embargo, su plan va a cambiar y del modo más inesperado, fantástico y no apto para incrédulos, tanto que deseará que no acabe nunca.


"Acércate, Briseida", una historia corta pero con derecho a continuación, todo depende de ti lector@.


Y este reto que propuse lo aprobaron los lector@s, le otorgaron el privilegio de seguir hacia adelante.



Así que poco después llegaron:


                                                Clic aquí

                                                         
La historia continúa, Briseida se despierta a la mañana del día siguiente y comienza a dudar de la historia que vivió la noche pasada, a creer que tan sólo fue un sueño, muy vívido, pero un producto de su imaginación. 
Sin embargo, el día puede ser diferente a cómo ha amanecido, Briseida ha quedado con Ania y cuando dos amigas que se conocen desde hace años se juntan, los “bajones” se hacen más llevaderos o incluso, llegan a desaparecer.
Y no sólo el estado de ánimo le cambia a la protagonista, también puede que haga que gire ese punto que parecía de no retorno en su historia.
¿Qué sucesos le depararán en esta segunda parte a Briseida?





                                                 Clic aquí

La tercera parte de la historia de Briseida narra la visita de las dos amigas a una médium, quién logrará que las ilusiones de volver a ver a su amado afloren de nuevo en la protagonista.
Pero también surgirá un tema oscuro que amenaza el amor de Briseida y Héctor. Pronto, ella se verá atrapada entre dos caminos a tomar y ninguno de los dos son fáciles de transitar.
Descubre el dilema y después pregúntate cuál escogerías... 



Sólo queda
el final que ya está escrito. En estos momentos se encuentra en la etapa de revisión y edición, a finales de este Octubre lo publicaré con todos los honores que se merece, en formato digital y en papel la historia completa. Sólo es cuestión de un poco de tiempo...








       



Mi Propósito


Siempre he creído que leer no sólo sirve para adquirir conocimientos e información, también se trata de disfrutar momentos de emoción, de adentrarte en otros mundos, de vivir sentimientos.


Por eso, espero que la historia de Briseida logre eso en los lector@s como tú, que se propague y llegue a muchas manos, a muchos corazones.
Es decir que la magia de la lectura obre su efecto.






Aquí encontraréis todas las novedades que vayan ocurriendo del proyecto. Gracias por apoyarlo.
Gracias por la confianza depositada.

Larrú. 











martes, 5 de julio de 2016

Lo que veían los ojos de Balú


¿No os habéis preguntado alguna vez a qué ladran los perros cuando no hay nada delante de ellos? Eso mismo cavilaba yo cuando el perro de Joseba, vecino del barrio, ladraba muchas veces sin que hubiera algo que le provocara. 

De repente, Balú sin ton ni son se levantaba de la acera en la que estaba tumbado con despreocupacióncorría hasta la esquina de la calle y se ponía a ladrar al infinito o la nada o vete a saber a qué. Porque en el frente ni en los alrededores había perros,  gatos, personas non gratas ni nada visible que diera a entender que le molestaba.  Sin embargo, ahí que se desgañitaba un rato, se quedaba fijo observando y volvía a ladrar. Muchas veces que le observé en esa actitud, en serio me parecía que algo estaba viendo y que trataba, a su manera, de proteger su entorno.

Porque Balú, a pesar de sus ansias por zampar todo el rato y quedarse embobadtodo aquello que estuvieras comiendo (incluso pipas) o su costumbre de dar lametazos (algo que me da mucho repelús; lo siento por los que a no les importa pero yo por ahí no paso, siempre pienso que es probable que, antes el can en cuestión se haya chupado sus genitales o los de otro), tenía la bondad reflejada en esos ojazos grandes y negros. Nunca mordió a personas ni a animales, tenía debilidad por los niños (sobre todo si lloraban) y se le veía la mar de contento cuando le tirabas una pelota.
  
Pero, volviendo al misterio de si los perros ven fantasmas... 
Quiero pensar que es así. Ahora mi yo racional me está diciendo que no sea tan ilusa: "Larrú, tienes demasiada imaginación, se te va la cabeza, sólo cree en lo que veas, etc.". Mi mente me está recordando que ya leí tiempo atrás en un artículo que lo que ocurre es que los ojos perrunos son capaces de ver partículas minúsculas de polvo y rayos ultravioleta o algo así, tampoco me  acuerdo  del qué  con exactitud. 
Entonces, mi otro yo, ese que se hace preguntas y más preguntas dice: ¿Por qué entonces si  tienen la capacidad de vislumbrar tales menudencias  o esas luces que nosotros, los humanos, no podemos apreciar,  no van a lograr ver fantasmas también? Si, como aquell@s que dicen haber visto a estas entidades, explican que son energías etéreasinusuales e imperceptibles, entonceslos perros les ven. Elemental, querido Watson. O, por lo menos, eso me demuestra la lógica. 

La historia es que Balú ladraba muchas veces sin venir a cuento y los del barrio nos reíamos por esa actitud, también le reñíamos porque no nos dejaba en paz y a veces, nadie quería jugar con él a la pelota.




Un día sescapó, en plan aventurero, y en la carretera general un coche lo atropelló... Todos sentimos su pérdida porque se había hecho querer, que eso es lo que cuenta al fin y al cabo. 
A veces miro a esa esquina donde Balú se iba a ladrarcon la esperanza de verle, aunque por desgracia, yo no tenga ojos de perro con esa fibra óptica capaz de captar lo invisible.

***

Tenía abandonado este rincón de pensamientos, divagaciones, publicaciones y demás menesteres. Como esas casas que a veces se quedan deshabitadas y que a pesar del polvo y telarañas conservan su encanto y su calidad de hogar. Es hora de abrir las ventanas de nuevo y que den cobijo a más historias, ya sabes casi siempre con algún fantasma de por medio ;)
Eres libre de compartir este post o cualquier otro que te guste. Deja tu correo electrónico (en la cabecera hay un recuadro) para estar informado de todas las novedades que vaya publicando.
Muchas gracias por pasarte.